El consumo responsable de bebida alcohólicas
Vuelta la mula al trigo, pensaras… y yo te responderé que sí, pero que no tanto. Me explico. Es de sobra conocido mi rechazo al respecto de recomendar el consumo de cualquier medida de cualquier bebida alcohólica utilizando la salud como punto de palanca. No obstante, que una Sociedad de Medicina te convoque para hacer una conferencia plenaria sobre el tema en su congreso nacional sí que es novedad. Tener un espacio para dirigirte al colectivo de médicos y ofrecerles mi, no-tan-particular, perspectiva no es frecuente. Parece que algo esta cambiando, afortunadamente.
En concreto se trata del XXXVII Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (la SEMI) que tiene a la sazón un grupo de trabajo centrado en el tema del alcohol y el alcoholismo.
Hablando de estas cosas me comentaron que si bien en esta especialidad hay una concreta sensibilidad por el tema del mensaje del consumo de alcohol a través de la salud (y de ahí su grupo de trabajo), esta no es tan compartida por médicos de otras especialidades. El marcado punto de asimetría con esta perspectiva se encuentra, parece ser, en muchos especialistas de cardiología entre otros, para los que el consejo de las consabidas copitas de vino en las comidas tiene casi casi la consideración de dogma inalienable.
Sea como fuere y para no perder la costumbre, te dejo aquí a tu entera disposición la presentación con la que ilustré mi ponencia, y te explico someramente sus cinco partes y su mensaje correspondiente.
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Centrando el tema: Con el fin de que todos supiéramos a qué estábamos haciendo referencia se me ocurrió explicar algo que a priori todo el mundo sabe qué es, me refiero a la correcta interpretación del grado alcohólico de una bebida ídem. Ya sabemos que es el porcentaje en volumen que en una bebida ocupa el alcohol etílico. La perspectiva cambia cuando ves a alguien desprecintar una botella de alcohol etílico de 96º servirse dos cucharadas y media de ella y arrearse un lingotazo… algo que equivaldría con bastante precisión al consumo de una jarra de medio litro de cerveza de 5º. Y que es exactamente lo que hice delante de todos… para su espanto*.

Una jarra de cerveza = 2,5 cucharadas de alcohol etílico. Y así suma y sigue -
La ciencia (lo que se sabe con respecto al alcohol) frente al mensaje (lo que se hace llegar al consumidor a través de los medios: Es decir, poner de relieve la cruda realidad de lo que representa el consumo de bebidas alcohólicas en el terreno de la Salud Pública frente a lo que los medios difunden. Enfrentando para ello datos como el saber que el consumo de bebidas alcohólicas es la tercera causa de muerte prematura en el mundo o que es una de las tres prioridades de la OMS en el panorama mundial… frente a saber que la cerveza es buena para la diabetes o que el vino previene la caries, entre otros mensajes buenrollistas que nos hacen llegar los medios que a su vez los obtienen del lobby del alcohol (o BigAlcohol). Con ejemplo detallado eso sí, del inverosímil proceso que va “desde el estudio a la noticia” con el tema de que un vaso de vino tinto equivale a una hora de gimnasio.

Chaval, hemos encontrado sangre en tu torrente alcohólico -
El “consumo” moderado o “responsable”: en donde puse de relieve las muy distintas consideraciones que de estos términos se hace en distintos países. Desde la definición de “unidad estándar de bebida”, un concepto con decenas de interpretaciones según países (que oscila desde una concreta cifra de alcohol a más del doble de la misma) hasta la definición de “consumo de bajo riesgo”, otra entelequia importante con diversas interpretaciones según países. Conceptos que no hacen si no poner de relieve que referirse a “consumo moderado” o “responsable” es de todo menos conciso y que tiene más agujeros que una flauta. Me hace mucha gracia que se fomente e incluso se invite al uso de una sustancia adictiva y que luego se apele al consumo responsable.
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Los pretendidos beneficios frente a los seguros perjuicios: Además de revisar la pretendida (hasta hace unos meses) curva “en J” del consumo ligero a moderado (sea el que este sea) por el que se pone de relieve un presunto beneficio de este tipo de consumo frente a la abstinencia alcohólica, una actual revisión con metaanálisis ha contrastado que con bastante probabilidad se estaba cometiendo un importante error a la hora de definir la categoría de “abstemios”. De esta forma, se puso de relieve que el consumo moderado (sea el que este sea) no aporta mayor beneficio que el ser verdaderamente abstemio y que a poco que te pases el riesgo de muerte por cualquier causa aumenta de forma exponencial (te sugiero que para mayores explicaciones visites este post de Julio Basulto). Por no hablar del espectacular estudio de 2010 publicado en The Lancet, al respecto de ponderar el daño que ocasiona cualquier droga de abuso y considerar, por un amplio margen de diferencia con la segunda (la heroína), que la droga más dañina es el alcohol.
